Resbaladicidad en pavimentos industriales: suelo de resina con textura antideslizante y agua

Resbaladicidad en pavimentos industriales: clases Rd y cómo cumplir el CTE

Las caídas al mismo nivel siguen siendo uno de los accidentes más habituales en plantas y centros logísticos. Aun así, muchas empresas eligen el acabado del suelo por criterios estéticos o de limpieza y dejan la resbaladicidad en pavimentos industriales como un detalle de última hora. Sin embargo, existe una clasificación técnica medible que permite fijar el nivel de agarre exigible antes de firmar el proyecto.

En este artículo repasamos cómo se mide, qué clases define el Código Técnico de la Edificación y cómo trasladar ese criterio a una nave real, con zonas secas, zonas húmedas y tránsito mixto de personas y maquinaria.

Qué es la resistencia al deslizamiento y cómo se mide

La resistencia al deslizamiento se expresa mediante el valor Rd, obtenido con el ensayo del péndulo de fricción. El Documento Básico SUA del CTE indica que ese valor es el PTV medido según el método descrito en la norma UNE 41901:2017 EX, que sustituyó a la anterior UNE-ENV 12633.

El ensayo puede realizarse en laboratorio sobre probeta o in situ sobre el pavimento colocado. Por tanto, resulta perfectamente viable auditar un suelo existente y comprobar si mantiene las prestaciones que declaraba en origen.

Clases de resbaladicidad en pavimentos industriales según el CTE

La tabla 1.1 del DB-SUA 1 clasifica los suelos en cuatro clases en función del valor Rd:

  • Clase 0: Rd igual o inferior a 15
  • Clase 1: Rd superior a 15 y hasta 35
  • Clase 2: Rd superior a 35 y hasta 45
  • Clase 3: Rd superior a 45

Puedes descargar el documento completo en la web oficial del Código Técnico de la Edificación. Además, el propio texto recuerda que la clase debe mantenerse durante la vida útil del pavimento, no solo el día de la entrega.

Qué clase exige cada zona

La tabla 1.2 del mismo documento asigna la clase exigible según la localización. En zonas interiores secas se pide clase 1 con pendiente inferior al 6 % y clase 2 cuando la pendiente alcanza o supera el 6 % y en escaleras. En zonas interiores húmedas los valores suben a clase 2 y clase 3 respectivamente, mientras que las zonas exteriores, piscinas y duchas requieren clase 3.

Conviene recordar que el CTE regula la edificación, mientras que en el entorno laboral se aplica además el Real Decreto 486/1997, que exige suelos no resbaladizos. En consecuencia, la clasificación Rd se ha convertido en el criterio técnico de referencia para justificar esa exigencia con un dato objetivo.

Zonas críticas de una nave

No todo el pavimento necesita el mismo agarre. En la práctica, estas son las áreas donde la resbaladicidad en pavimentos industriales se convierte en un problema real:

  • Muelles de carga, por la entrada de agua y barro con los camiones
  • Zonas de lavado de piezas, envasado y trasiego de líquidos
  • Rampas de acceso y transiciones entre interior y exterior
  • Salas de máquinas con posibles goteos de aceite hidráulico
  • Escaleras metálicas, pasarelas y plataformas de mantenimiento

El conflicto entre agarre y limpieza

Aquí aparece la tensión clásica de cualquier proyecto: cuanta más textura, mayor agarre, pero también mayor dificultad de limpieza. Un acabado muy rugoso retiene suciedad, exige más producto y desgasta antes las bayetas de la fregadora.

Por eso la solución razonable pasa por zonificar. Del mismo modo que se define el layout de circulación, conviene definir un mapa de acabados: liso donde no hay agua, texturado donde sí la hay. Así se evita penalizar toda la nave por resolver un 10 % de la superficie.

Soluciones para mejorar la resbaladicidad en pavimentos industriales

Existen varias vías, y no todas implican rehacer el suelo:

Espolvoreo de áridos en el sistema de resina
Se siembra corindón o cuarzo sobre la capa fresca y se sella. Permite ajustar el grano y, por tanto, el nivel de agarre final.

Selladores con carga antideslizante
Se aplican sobre pavimentos existentes en buen estado. Resultan rápidos, aunque su durabilidad es menor que la de un sistema completo.

Tratamientos mecánicos y grabado superficial
El granallado o el fresado ligero devuelven textura a una losa demasiado pulida. Además, mejoran la adherencia de tratamientos posteriores.

Bandas y peldaños antideslizantes
Son la respuesta puntual para escaleras, rampas y pasarelas, donde una intervención completa no compensa.

Relación con el resto del proyecto de pavimento

El agarre no se decide de forma aislada. Depende del sistema elegido, del espesor y del uso previsto. En zonas de carga muy exigente, por ejemplo, los pavimentos de alta resistencia condicionan el tipo de acabado disponible.

Igualmente, el marcaje interactúa con la textura: una señalización horizontal en almacenes aplicada sobre un suelo muy rugoso pierde definición y se ensucia antes. Por tanto, ambas decisiones deben tomarse a la vez.

Cómo se pierde el agarre con el tiempo

Un pavimento que cumplía en su día puede dejar de hacerlo. Las causas más frecuentes son el desgaste por tránsito, la acumulación de películas de cera o detergente mal aclarado y la aparición de humedad ambiental. De hecho, la condensación en naves industriales reduce el agarre real aunque el suelo mantenga su textura.

Por eso conviene incluir una medición periódica dentro del plan de mantenimiento y no esperar al primer parte de accidente.

Checklist para auditar la resbaladicidad en pavimentos industriales

Aplica esta secuencia en tu próxima revisión de instalaciones:

  1. Dibuja un plano de zonas secas, húmedas y de tránsito mixto.
  2. Asigna a cada zona la clase Rd objetivo antes de mirar productos.
  3. Solicita ensayo con péndulo in situ en los puntos críticos.
  4. Revisa el histórico de resbalones y caídas al mismo nivel.
  5. Comprueba el protocolo de limpieza: producto, dilución y aclarado.
  6. Verifica pendientes y sumideros para evitar charcos permanentes.
  7. Documenta la clase declarada de cada sistema instalado.
  8. Programa una nueva medición al cabo de dos o tres años.

Preguntas frecuentes sobre resbaladicidad en pavimentos industriales

¿Qué clase necesita el pasillo de una nave seca?
Con pendiente inferior al 6 %, el DB-SUA sitúa la exigencia en clase 1. Aun así, si hay riesgo de derrames conviene subir a clase 2.

¿Un suelo pulido puede ser antideslizante?
Sí, dentro de ciertos límites. Un pulido con sellador adecuado alcanza valores aceptables en seco, pero pierde agarre en cuanto aparece agua.

¿Se puede medir el Rd sin parar la actividad?
Sí. El ensayo con péndulo se realiza en puntos concretos y ocupa pocos minutos por medición.

¿La clase R alemana equivale a la clase del CTE?
No. La clasificación R procede del ensayo de rampa y no es directamente convertible al valor Rd del péndulo, aunque muchos fabricantes declaren ambas.

¿Hace falta rehacer todo el suelo para ganar agarre?
Casi nunca. Por lo general basta con intervenir en las zonas críticas mediante grabado, sellador con carga o sistemas con árido sembrado.

Conclusión

Controlar la resbaladicidad en pavimentos industriales es una decisión técnica que se puede documentar con un número. Definir la clase exigible por zonas, medirla y mantenerla en el tiempo reduce accidentes y evita reformas improvisadas.

En TRC Paint diseñamos pavimentos industriales ajustando el acabado a cada zona, sin sacrificar la limpieza donde no hace falta.

Si quieres revisar el agarre real de tu planta, contacta con nuestro equipo técnico y planificamos la auditoría.

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